Un amplio sector de la población joven, aquellos nacidos entre mediados de  1980 y el 2000, sí se interesa por la etapa de jubilación. Descubre cómo los millennials invierten para la etapa de retiro.

La firma de inversión Natixis realizó un amplio estudio de este sector de la población, en su faceta de inversionistas. Hay hallazgos muy interesantes:

“Los millennials están enfocados en metas, conscientes del riesgo y tienen el retiro laboral entre sus preocupaciones”.

Ahora bien, ¿qué están haciendo al respecto? Más de las dos terceras partes de esta generación a nivel mundial dice estar contribuyendo con algún plan de jubilación apoyado por los empleadores. Entonces, ¿tenemos un dato alentador? No lo suficientemente alentador.

Esta generación está ahorrando, por concepto de jubilación, un porcentaje más bajo que generaciones pasadas:

  • 13.5% baby boomers [nacidos entre 1946 y 1964]
  • 12.1% generación x [nacidos entre mediados de la década de 1960 y mediados de la década 1980]
  • 10.9% millennials [nacidos entre mediados de la década de 1980 y el año 2000]

A esto se debe sumar que quieren altos rendimientos en sus inversiones, pero no están dispuestos a hacer el tipo de inversiones que se necesitan para esa rentabilidad: las inversiones a largo plazo o inversiones en instrumentos de alto riesgo.

El 37% de las inversiones de los millennials, a nivel global, se concentra en lapsos de entre 3 a 5 años, es decir, la mayor parte de las inversiones que hace esta generación.

Le siguen 27% de las inversiones que se efectúan a plazos menores a los 3 años. Mientras que el 23% de las inversiones se fijan para intervalos de entre 5 a 10 años. Por último, 13% de las inversiones están orientadas a lapsos superiores a los 10 años.

Los millennials de América Latina

No obstante, hay un hecho curioso en lo que respecta a nuestra región; tiene la mayor cantidad de millennials haciendo inversiones a largo plazo, 17%. No hay otra región que supere este porcentaje.
Asimismo, los millennials de la región y los europeos son los que hacen mayores aportes anuales de sus ingresos a planes de retiro, exactamente 11.62% de sus ingresos.

Aunque la misma investigación no ahonda en las razones de este comportamiento de los latinoamericanos, sí ofrece una pista.

Resulta que al preguntársele a los encuestados sobre el origen de los fondos para su retiro, los de América Latina son los que toman menos en cuenta los planes estatales.

  1. 76% de los norteamericanos toman en cuenta planes del Estado.
  2. 68% de los asiáticos.
  3. 62% de la población de Medio Oriente.
  4. 60% de los europeos.
  5. 55% de los latinoamericanos.

Es probable que el recelo de los jóvenes latinoamericanos se deba a la debilidad, un tanto evidente, de los estados de la región en proporcionar seguridad social a sus ciudadanos.

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¿Basta con ahorrar?

El Banco Interamericano de Desarrollo [BID] calcula que para 2050 habrá el triple de adultos mayores en América Latina y el Caribe. Hoy en día, una parte importante de esa población que será envejeciente para ese momento no está ahorrando para su pensión.

La misma organización sostiene que, incluso si se mantuviera un crecimiento en la economía de la región, uno de cada dos jubilados no tendría pensión o, en su defecto, una pensión insuficiente.

Es decir, entre 66 y 83 millones de jubilados dependerán de sus familias o del Estado, algo, como bien lo subraya el propio BID, “insostenible desde el punto de vista económico, fiscal y social”.

Aprovechar el largo plazo

Esto nos indica que los millennials que han estado invirtiendo por más de 10 años están haciendo bien, tendrán una mayor rentabilidad con la que sostenerse durante la vejez.

Los dominicanos disponen de instrumentos a largo plazo en el Mercado de Valores nacional, con ellos, y con la reinversión constante, pueden asegurarse una mejor protección para la temporada de retiro.

Ahora bien, es entendible que pueda resultar algo complicado empezar en el Mercado de Capitales con una inversión de largo plazo. En ese caso, se puede empezar con instrumentos de corto plazo, es decir, de menos de un año de vigencia. Y progresivamente extender los lapsos de las inversiones.