Ambas tasas presentaron reducción en abril 

La tasa activa promedio ponderado disminuyó significativamente en el mes de abril [de 13.28% a 10.35%], y la pasiva se redujo en 87 puntos base [6.00 % a 5.13%].

La reducción de la tasa activa se debió al recorte de la Tasa de Política Monetaria en marzo de 4.50% a 3.50%.

La reducción en la tasa pasiva probablemente se debió a los altos niveles de liquidez del sistema financiero durante el mes de abril, como resultado de las medidas tomadas por el Banco Central a mediados de marzo.

Es posible que cuando cese el estado de emergencia en los próximos meses y las provisiones especiales del BC retrocedan, especialmente aquellas que otorgan las facilidades de repos, disminuya la liquidez y vuelvan a subir la tasas.

Disminución en las reservas internacionales 

Las Reservas Internacionales Netas [RIN] se redujeron en US$710 millones en el mes de marzo, obteniendo un saldo de US$8,613 millones al 30 de abril del 2020.

Esta reducción se ha debido a inyecciones de dólares en el mercado cambiario del país, para estabilizar el tipo de cambio y asegurar la oferta del dólar. Aunque entre las medidas implementadas por el Banco Central en marzo se incluyeron liberar encaje en dólares y permitir hacer repos contra bonos en dólares para los bancos, esto no ha aliviado la presión sobre el dólar.

Entendemos que esta la presión se mantendrá, debido a que el país está recibiendo menos divisas de las fuentes tradicionales como son zonas francas, remesas y turismo.

Sin embargo, el 30 de abril se aprobaron US$650 millones de parte del Fondo Monetario Internacional para uso del gobierno dominicano. Seguramente entrarán como reservas y se podrán usar para apoyar el tipo de cambio.

Liquidez mantuvo niveles similares en marzo y abril 

La liquidez del sistema financiero finalizó el mes de abril del 2020 con un monto de RD$47,692 millones, que es muy similar a los RD$49 mil millones del cierre de marzo.

Los bancos se han mantenido utilizando las facilidades que les otorgó el Banco Central en marzo, pero esperamos que tiendan a devolver esta liquidez cuando pase el estado de emergencia y se reabra la economía.

El peso tuvo una depreciación de 1.17% en abril

El dólar estadounidense cerró el mes de abril 2020 en RD$54.49 reflejando una variación mensual de 1.17%, la cual está por encima del promedio de devaluación mensual de enero a diciembre 2019 [0.44%].

La devaluación acumulada de los últimos 12 meses es de 7.76%, porcentaje superior a los rangos esperados [entre 4% y 6% de devaluación anual promedio en los últimos diez años].

Comentario

Desafortunadamente, vemos que el peso sigue devaluándose a un ritmo acelerado. Entendemos que hay razones monetarias para esto, debido al incremento de la liquidez en pesos, y también de oferta porque se han reducido los pesos que la economía capta naturalmente por las fuentes de zonas francas, turismo y remesas. Por eso pensamos que esta presión sobre el peso se mantendrá por lo que resta del año, solo aliviándose a medida que la economía local y global se recupere.

De forma positiva, vemos como las medidas de liquidez tomadas en marzo por el Banco Central han ayudado a reducir las tasas de interés. Pero no sabemos cuánto esto ayudará a la recuperación de la economía.

El Banco Central en su comentario de fin de mes sobre la Tasa de Política Monetaria apuntó a que el Índice Mensual de Actividad Económica [IMAE] no será negativo para el primer trimestre. No obstante, consideramos ese escenario como muy optimista. Cerca de 800 mil trabajadores de la economía formal han sido suspendidos, y probablemente su equivalente en la economía informal no han podido generar ingresos por las medidas de cuarentena. La DGII indicó que las recaudaciones para abril disminuyeron en RD$25 mil millones, lo cual nos da una idea de que tan afectada esta la demanda interna.

Entendemos que la economía se reabrirá en la segunda quincena de abril, como pronosticó el Ministro de Hacienda, Donald Guerrero. Pero el impacto de los meses de cierre se sentirá hasta finales de año debido a la caída en confianza de los actores económicos para consumir e invertir.